Pancorbo (2) Tío - padre en verano, referente y maestro


Volviendo al tío José[i], luego del incidente con el Gobernador, éste lo llamó a ir a Burgos; había el temor fundado de que los llamados a la capital provincial no volvían; la tía “Epi”, su mujer, le pidió de rodillas y lloró de que no “subiera” a la ciudad, y efectivamente no fue; pero, pasado algún tiempo, le echaron del puesto de Alcalde. No lo deben haber hecho de inmediato por el prestigio que tenía “Joselito”.

Alfonso sentía a su tío como un padre, y aprendió de él a pintar las ruedas de los carros con pincel, un artilugio que daban una presencia distinta a aquellos transportes, fuesen éstos nuevos o reparados (en términos de hoy, "reciclados"). Le encantaba ayudar en el taller....La economía de Pancorbo era medio autárquica. Lo más relevante, traído de fuera, por tren desde los Altos Hornos de Vizcaya, el hierro previamente procesado para que, en el propio pueblo, se pudiese producir, artesanalmente, en la fragua, alimentada con antracita, el acero necesario.

Al taller de José se traían robles, encinas y chopos de Pancorbo, prácticamente completos y, entre madrea, hierro y acero, de allí salían carros y galeras para el uso en la agricultura y la ganadería del propio pueblo y su entorno, Aquella producción artesanal y su uso poco afectaban el equilibrio de los bosques primarios locales y del resto del territorio.

A fin de producir tales cosas, evidentemente necesitaban energía eléctrica. Se contaba con una pequeña hidroeléctrica a 6 km de Ameyugo, en el río Oronicillo (el mismo de Pancorbo). También había una tejería vecina que consumía electricidad y, cuando estaba en funcionamiento, las sierras del aserradoero de José no cortaban bien. Entonces, el asdolescente Alfonso comprendió relaciones como producción, sobrecarga... De allí que Pancorbo haya sido un referente en su formación autodidacta en temas energéticos.

José le contó además las peripecias de la llegada de los primeros motroes al pueblo, tanto de combustión como eléctricos. Alfonso recuerda también las anécdotas de la emoción cuando las máquinas de coser eléctricas empezaron a facilitar el trabajo de las mujeres y la alegría que producía reunirse reunirse en sitios iluminados. El tío supo responder a preguntas de su inquieto sobrino sobre tiempos, no tan remotos, en lo que se dependía de energías producidas por burros dando vuelta a las norias para mover las sierras más grandes del aserradero.

Alfonso fue testigo de mejoras en el servicio eléctrico a medida que Pancorbo se incorporaba al sistema nacional, pero para él, ese “progreso” siempre le resultó dudoso; si la electricidad fallaba, los vecinos no podían hacer nada, a diferencia de cuando se organizaban excursiones a Ameyugo a ver qué podía repararse; y, con el tiempo, supo que la nueva energía provenía de fuentes fósiles, contaminantes. Nuestro protagonista conserva hoy la primera bombilla en uso, llegada a este pueblo de Burgos, en 1920.


[i] Tío José, familiar de Alfonso que vivió en Pancorobo, hermano de la madre del protagonista

Esta es la nota 8.2 de la Infancia de Alfonso.,para seguir leyendo pase a Pancorbo (3):  Caza y pesca

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